16.06.2010

 

Actualización de un clásico

Los seis sencillos números de los grados 243 y 270 representan dos de los productos Loctite de más éxito de Henkel. Los fijadores de roscas de resistencia alta y media, que se venden en la emblemática botella roja de 50 ml, son todo un referente para los clientes industriales. Mejorar un clásico es muy arriesgado, pero el jefe de productos de Henkel, Erik Edelmann, y su equipo multifuncional decidieron dar este paso.

Al explicar esta decisión, Edelmann afirma: “Nos dimos cuenta de que las necesidades de los clientes habían pasado a otro nivel. Las primeras evidencias nos llegaron de una encuesta que realizaron nuestros colegas de la división de atención técnica al cliente. Lo investigamos con un cuestionario que se envío a miles de clientes de todo el mundo. Se identificaron tres áreas principales de mejora: rendimiento en sustratos metálicos pasivos, tolerancia a los aceites y resistencia térmica."

Una imagen que mantener
Éste es el mensaje que recibieron David Condron y sus colegas del centro tecnológico de Henkel en Dublín. “Como ocurre con cualquier producto muy conocido y de gran calidad, mejorar Loctite 243 y 270 representaba un riesgo. No podíamos permitirnos sacrificar el rendimiento y teníamos que proporcionar un valor añadido real al usuario final", explica Condron. Desde el principio hasta el final, el proceso duró más de dos años, y en él participaron científicos de Henkel de todo el mundo.

“Nuestros procesos están integrados a escala global, por lo que consultamos con regularidad a otros centros de EE.UU. y China”, afirma Patricia Cullen, directora de desarrollo de productos en Dublín. “Este proyecto de mejora de Loctite 243 y 270 fue un éxito del equipo global, no un esfuerzo aislado del grupo de Dublín”, añade.

Loctite, líder del mercado de adhesión y sellado industrial desde hace mucho tiempo, tiene una imagen que mantener. Por lo tanto, el procedimiento de desarrollo es riguroso y sigue un plan diseñado a conciencia. “Programamos cada paso, comprobamos y volvemos a comprobar”, declara Condron. “Es un proceso complejo en el que participan equipos distintos, aquí y en los otros centros. En consecuencia, controlamos cada etapa con mucha atención”. Por supuesto, sigue habiendo cierto margen para el ensayo y el error como en cualquier otra actividad creativa.

Trabajo detectivesco
Si los equipos de desarrollo topan con dificultades que no pueden resolver solos, recurren a Paul O’Donohue, miembro de la división de apoyo analítico y ensayos de materiales. Este químico analítico pelirrojo tiene a su cargo una impresionante variedad de maquinaria y llama en broma a su unidad «el CSI de Henkel».

“Contamos con un equipo muy especializado, como sólo suele encontrarse en grandes universidades de investigación. O en el CSI.”, afirma. Pero la similitud no se limita a los instrumentos sofisticados y el pelo rojo. A veces, las tareas de O’Donohue recuerdan a las propias de un detective, a la hora de examinar los componentes y las fórmulas. Además de dar apoyo al desarrollo del producto, probar las materias primas y realizar análisis exhaustivos que no pueden llevarse a cabo con los instrumentos normales.

Del prototipo a la serie
Cuando el prototipo sale del laboratorio, el tiempo para el ensayo y el error ha terminado. Pero el proceso de desarrollo continúa. La siguiente etapa es la planta piloto, donde se ensaya la producción del prototipo en mayores cantidades. “La planta piloto es esencial”, declara Condron; “a veces, al aumentar el tamaño del lote, nos encontramos con dificultades imposibles de prever en el laboratorio.”

Todos los centros de producción importantes de Henkel tienen una planta piloto, porque hay diferencias locales en los equipos de producción, tamaños de lotes y materias primas que pueden exigir ajustes. Los encargados del desarrollo siguen participando muy activamente en el proceso y consultan con la planta piloto de Dublín y con el resto del equipo de Henkel para garantizar que el paso a la escala industrial se produce sin contratiempos.

Cuando la planta piloto dio el visto bueno a los mejorados Loctite 243 y 270, los especialistas de Loctite iniciaron un programa de pruebas amplio y exhaustivo. Se llevaron a cabo diversos ensayos sobre características observables a simple vista, como el color y el empañamiento. Pero, naturalmente, no fueron los únicos. Durante las pruebas, los científicos y los técnicos de Henkel prestaron especial atención a características técnicas como la viscosidad, las propiedades de curado y la resistencia ambiental.

Listos para el lanzamiento
“Como se trataba de una mejora de nuestros productos más vendidos, teníamos que hacerlo bien a la primera. De ahí, la necesidad de realizar numerosos ensayos, notificaciones al cliente y distribución de muestras", declara Edelmann. Sólo después de que los resultados de las exigentes pruebas internas a las que se sometieron las mejoras de los productos fueran satisfactorios, Henkel distribuyó muestras a los principales clientes. “Los clientes recibieron las muestras seis meses antes de la comercialización. para tener la oportunidad de probar las mejoras en sus aplicaciones concretas”, explica Edelmann.

Finalmente, en septiembre de 2009 llegó el momento de dar el último paso: la comercialización. Los productos mejorados ya se venden en Europa y llegarán pronto a los mercados del resto del mundo.

La entrevista a Erik Edelmann y la visita al centro tecnológico de Henkel en Dublín lo deja muy claro: la innovación es un trabajo duro, imposible de llevar a cabo sin el compromiso y la dedicación de un grupo de profesionales muy bien coordinados.

Escuchar atentamente a los clientes, aplicar la tecnología más avanzada y sacarle el jugo a décadas de experiencia son los factores clave para mantenerse por delante de la competencia en el sector de los adhesivos y los selladores industriales.


¿Necesita ayuda?

Dpto. Técnico:
93 290 49 05
Marketing:
93 290 43 64
Att. al Cliente:
93 290 44 86

Videos y Documentación